Buenos días compañerosss,
Refloto este tema porque últimamente tengo una sensación un poco rara, y no sé si es que me ha llegado antes de tiempo la “madurez motera” o qué cojo*** me está pasando.
Como sabéis, hace unos meses le puse a mi MT-07 el portamatrículas corto de Puig (estéticamente, para mí, un acierto total y sigo pensando lo mismo). Pero tras montarlo (aún sin homologar) empecé a notar esa incomodidad de no ir del todo tranquilo por si me paraban nuestros amigos de verde.
Me veía incluso replanteando rutas o evitando zonas donde sé que suelen estar.
Después, en enero, ya cerré el “círculo macarra” típico de las MT-07: línea completa sin catalizador y escape para que sonase como Dios manda. Y sí, las dos primeras salidas las disfruté como un crío: el sonido, los petardeos, cómo sonaba al cambiar con el quickshifter… una gozada.
Pero después de eso… meh.
Entre que para que la moto fuese fina al 100% había que hacer repro (y no me apetecía dejarme un dineral), y que el famoso “brumm brumm” ya no me emocionaba tanto como pensaba… pues se me fue desinflando un poco. Está guay, sí, pero empiezo a pensar que muchas veces lo hacemos casi más por presión social que por otra cosa.
Total, que este viernes volví a montar el escape de serie. Y sí, ahora suena a lavadora y casi parece que la moto va sufriendo… pero, sinceramente, ¿para qué complicarme? La moto está diseñada para funcionar así, y no me apetece andar con repros ni montando y desmontando cada vez que toque ITV (aunque aún queda porque la moto es nueva jeje).
Con el portamatrículas tengo más dudas, porque estéticamente me encanta y me cuesta volver al de serie (al menos por ahora). Creo que en este caso sí haré el esfuerzo de homologarlo… en mi cabeza me estoy convenciendo de que merece la pena
Y después de todo este tocho… creo que estoy rozando la madurez motera antes de tiempo
Un saludooo (ya llevaba tiempo sin escribir por estos laress)