La eterna cuestión del mantenimiento.
En la kedada de Granada hemos ruteado por carreteras de juzgado de guardia. Agujeros y abultamientos de asfalto capaces de sacarte de la trazada. Y no por velocidad como se empeña en hacer creer la DGT.
Ya te digo, yendo a encontraros, por ahi en medio de la nada con la única compañia de unos cuervos, una carretera en buen estado de pronto, una joroba en medio, menos mal que no iba haciendo el cabra, porque estaba ya para elegir que olivo me comia
