Cruzando el desierto en Afganistán se les rompió el cárter. "Sabíamos que era una avería que no podíamos resolver porque había que soldar". Subieron, ellos y la moto, a un autobús hacia Kabul donde, en un taller de reparaciones de una empresa americana les hicieron un arreglo provisional que les permitió llegar hasta el final.
¿Tú te das cuenta que esto, a alguien del siglo XXI, le puede parecer ficción?