Eso es como los que se metieron en el sumergible y se fueron a ver el Titanic, que tampoco volvieron.
O como el que sube al Annapurna, le da un tirón a casi 8.000 metros y se queda allí para siempre. Sabe que de cada 3 que suben bajan 2.
No le voy a prohibir a nadie que haga alpinismo, y menos...